Compartir

La farsa del Buen Inicio del Año Escolar

Para muchos padres de familia hoy se constituye un día trascendental que reinicia las actividades académicas de sus pequeños, un día en que se celebra el término de las vacaciones y un comienzo en virtud al esmero en las calificaciones, el buen inicio del año escolar le llaman, a mi juicio, un día perfecto para los protagonismos políticos de aquellos personajes que hablan de la educación, sin siquiera haber entendido el significado y la trascendencia de esa palabra.

Gobernadores, alcaldes, gerentes de desarrollo social, directores de educación, entre otros funcionaros, aprovechan esta fecha para inmolarse con golpes de pecho prometiendo el sueño anhelado de un país que se encuentra en los últimos lugares en comprensión lectora y lógico matemático.

Hablo de una farsa del buen inicio del año escolar, como protocolo prometedor, como acto honroso a promesas insulsas, incluso como garantía de la legalidad.

Una farsa de una educación carente no sólo de condiciones para un adecuado desempeño de las niñas, niños y adolescentes en sus aulas, donde reciben el esfuerzo de un docente resentido con el Estado, un docente pisoteado por los de arriba que le prometieron el oro y el moro, y que hasta ahora ni siquiera son capaces de pagarles una deuda que vienen arrastrando por años por conceptos de preparación de clases, un docente renegado con las decisiones que ponen en riesgo el aprendizaje significativo, un docente que sin recursos tiene que “chambear” en la diversificación curricular por un Estado incompetente que no ha aprendido a construir su propio molde y se sigue copiando moldes extranjeros de hace 20, 30 o 40 años atrás, sin entender que la pobreza se vive diferente en costa, sierra y selva.

Una farsa que habla de la inclusión social y que sin embargo no ha buscado los mecanismos para llegar a los pueblos originarios con instrumentos en lenguas originarias, y al tiempo que leen estas líneas seguro pensarán en la “prometedora” educación intercultural bilingüe como argumento de rechazo a este párrafo, sin embargo me pregunto si esos docentes gozan de buenas remuneraciones por el trabajo sacrificado que realizan en las comunidades indígenas, con aulas unidocentes donde se la tienen que jugar a mandrake para instruir a estudiantes de diferentes edades y por ende diferentes grados.

Una farsa presupuestal, que apenas alcanza para pagar sueldos paupérrimos, pero eso sí, con exigencias de actualizaciones y capacitaciones, acompañados de evaluaciones casi imposibles, que empujan e inundan de corrupción, donde el ascenso y el contrato, es para el mejor postor bajo la mesa.

Una farsa de EDUCACIÓN GRATUITA, enmascarado con pagos de APAFA, disque para pintar el colegio, disque para comprar escobitas, disque… y me pregunto ¿dónde queda el presupuesto de mantenimiento preventivo que se les deposita a las cuentas personales de los directores de las instituciones educativas?, y si por ahí me lee un director que quede claro que no estoy arremetiendo contra los buenos directores ni los buenos docentes, quien se sienta aludido estará aceptando culpabilidad.

Eso pagos imposibles que condicionan la matrícula de nuestros pequeños, que le agarran “de los huevos” a los padres y “de las vulvas” a las madres, sometiendo conciencias, obligándoles a romper el chanchito o restarle a la canasta familiar mensual, montos que van desde 20 luquitas hasta más de 100, y sinó, pierdes tu vacante para quien sí pueda “colaborar voluntariamente”, y con esto sí soy muy enfático, si algún presidente de Apafa se me resiente, me da totalmente igual, y lo invitaría a que por lo menos entienda el significado del término RENDICIÓN DE CUENTAS, sí, un sinceramiento de los pagos OBLIGATORIOS de matrícula, más los miles de soles que ingresan por cobros de multas durante el año, verdades amargas, secretos a voces.

Una farsa de educación gratuita, donde la interminable lista de útiles escolares no baja de los 300 soles, sin contar los libros, exacto, esos libros que sólo debes comprar en el local donde indica la lista del cole donde está tu niño, esas alianzas, esos trinquetes entre los locales y los colegios, donde el concepto de “porcentaje” apremia.

La farsa del buen inicio del año escolar, que se debería llamar “EL SOMETIMIENTO DEL PADRE DE FAMILIA”, un padre resignado, a rascar la billetera durante los próximos 9 meses, todo un período gestativo asaltante.

Dejar un Comentario